ACTITUDES DE LA FAMILA RESPECTO A UN ADICTO.

En el anterior post de este blog dedicado a las familias, explicábamos que es una adicción y porque algunas personas consumen drogas.

Hoy queremos hablar de otro tema muy importante: ¿Què actitudes realiza la familia del adicto que pueden fomentar el mantenimiento de la adicción?

Para empezar, mencionaremos algunas de las actitudes que sería conveniente que la familia pudiera reducir o eliminar:

  1. La negación o justificación del consumo o de su gravedad: es decir, no hablar o negar la drogadicción, no pedir ayuda o pensar que sólo con el tiempo bastara para que todo se vuelva a poner en su sitio
  2. El refuerzo negativo (controlar, perseguir o amenazar): estas actitudes no hacen que la persona deje el consumo porque generalmente castigan pero no enseñan conductas alternativas positivas y además, muchas veces son sólo amenazas que no se cumplen como por ejemplo echarle de casa, no darle más dinero, etc.
  3. Culpabilizarse de la adicción de la persona o responsabilizase de la persona con la adicción o sobreprotegerla: Algunos ejemplos podrían ser afrontar situaciones que le corresponderían a él o ella como por ejemplo dudas, hacerle las tareas de la casa que le corresponden, consentirle el consumo ver-lo como un desvalido, enfermo o víctima, etc.
  4. Sobreimplicación emocional: muy relacionada con el punto anterior, a largo plazo crea cronicidad y recaídas. Incluye conductas como por ejemplo hacer tareas por él/ella que él/ella mismo sería capaz de hacer, tener una conducta de excesivo autosacrificio como cuidador (se desvirtúa totalmente el rol de madre/padre/pareja/hermano, etc.), control excesivo sobre la conducta de la persona afectada (necesitar saber en todo momento, qué hace, dónde está, qué está penando, qué siente…), dramatización de la situación (excesiva emoción expresada), y sentirse el verdadero responsable de que la persona cumpla con su tratamiento.
  5. Hacer que la adicción sea el tema central de la familia: significa que toda la familia queda organizada entorno a la adicción, que se dejan de hacer planes individuales o que estos están muy condicionados por la adicción. Así mismo, la adicción se instala cómo tema constante de conversación. De esta forma la adicción se va estructurando como tema central de la familia mientras otros temas importantes para otros de sus miembros que sería vital que fueran tratados para el buen desarrollo de la familia quedan olvidados.
  6. Relaciones de codependencia: el patrón de estas relaciones es disfuncional y se repite siempre de la misma forma y por lo tanto, es rígido. Un ejemplo muy clarificador de este tipo de relaciones  es por ejemplo que uno de los dos de la relación intente salvar o proteger al otro (normalmente a la persona con la adicción), de algo al precio de no ocuparse de uno mismo. Esta protección fomenta la “incapacidad o invalidez” del otro y cronifica los problemas en ambas personas.