El Trastorno Límite de la Personalidad,TLP o también conocido como Borderline, por la línea o límite que separa dos partes y por ser una sensación identificada por muchas de las personas que padecen este trastorno, dónde normalmente te puedes sentir como estando de forma constante al borde con las emociones.
Es importante entender que este trastorno forma parte de los trastornos de personalidad, los cuáles comparten ciertas características como pueden ser ciertos patrones de pensamientos, conducta y emociones desadaptativos, tanto para ti como para las personas de tu entorno. Además diversas de estas características pueden compartirse con otros trastornos de personalidad como el histriónico, el dependiente y el antisocial.
Así, en primer lugar, nos puede ayudar entender qué son los trastornos de personalidad y qué implican. Para hacernos una idea de los trastornos psicológicos, puede ayudarnos el ser conscientes que no es cuestión de blanco y negro, no se tiene o sí se tiene un trastorno, existen grados, y en cierta medida todos presentamos rasgos de distinitos trastornos.
La cuestión reside en la intensidad y frecuencia de estos, y en cómo nos afectan en las distintas áreas de nuestra vida, como pueden ser la vida social, laboral o familiar. En cualquier caso, los distintos rasgos pueden estar asociados a factores genéticos y ambientales, de los cuales, los últimos pueden estar relacionados a experiencias traumáticas en la infancia o adolescencia, cómo por ejemplo maltratos, abusos o situaciones de estrés continuado.
De esta forma, para poder llegar a diagnosticar un posible diagnóstico de la personalidad es necesario que se cumplan todos los criterios del trastorno específico y durante un mínimo de tiempo determinado.
Los síntomas que mejor definen este trastorno son la inestabilidad del ánimo y la impulsividad. De todas formas, pueden presentarse varios y numerosos otros, como son el temor al abandono, la dependencia emocional, sentimientos intensos de vacío, desconfianza hacía los demás…También acostuma a asumirse que el sufrimiento experimentado es inevitable y que cueste identificar este sufrimiento como consecuencia de su comportamiento o forma de ver el mundo.
A continuación compartimos algunos de los síntomas más comunes y los vamos a explicar:
Las personas con TLP cambian fácilmente de un ánimo depresivo a uno muy eufórico. Estos cambios pueden darse en cuestión de horas o en días, siendo un reflejo de las relaciones inestables que mantienen con los demás, pasando de idealizarlas a devaluarlas con la misma facilidad que el fluctuar de sus emociones y que en ocasiones genera un sufrimiento que se acepta como inmutable y perpetuo.
Esta inestabilidad emocional también conlleva a verse como una persona muy polarizada, siendo fácil que cuando se tiene un mal día la propia autoimagen sea muy negativa. Así como, dificulta el control de la ira, y que en ocasiones contribuye a asumir esa autoimagen negativa, cuando les sigue la culpa y la vergüenza tras esos episodios.
La tendencia a sentir emociones negativas con mayor intensidad y frecuencia que la mayoría de las personas, da como resultado que gran parte de estas conductas sean llevadas a cabo con el objetivo de reducir el malestar, como también ocurre en ocasiones con los comportamientos autolesivos, con la finalidad de distraerse, temporalmente, las emociones negativas.
Así, otras de las conductas autodestructivas y en la mayoría de los casos llevadas a cabo de forma impulsiva son los atracones de comida, las relaciones sexuales de riesgo o el consumo de drogas, como forma de llenar la sensación de vació intensa, mediante la estimulación excesiva de estas conductas que nunca parecen ser suficientes.
Existen diferentes tratamientos para ayudar a las personas con trastorno límite de la personalidad a poder relacionarse y convivir de forma funcional con su alrededor como es la Terapia Dialéctica Conductual.
Desde Mas Ferriol apostamos por una aproximación integrativa dónde incorporamos diferentes metodologías terapéuticas para poder dar respuesta a las necesidades específicas de cada persona.