Los adictos del futuro: Internet, smartphones y videojuegos (Parte I)

Definición de adicción a Internet

La adicción a internet no es muy diferente a la adición a una droga, al menos en cuanto a los efectos que provoca en la persona; de hecho, a la hora de definir la palabra adicción, la comunidad científica ya no hace referencia al consumo de ningún tipo de substancia, es por eso que el tratamiento no será distinto del de alguien que ingrese en un centro de desintoxicación para dejar de fumar porros. Definen este tipo de trastorno como una afición patológica que genera dependencia y resta libertad a la persona, de manera que afecta a su capacidad de consciencia y reduce sus intereseses1. La persona acabará perdiendo interés y dejará de hacer aquellas cosas que antes le interesaban y gustaban, y cada vez tendrá un menor control sobre lo que hace (no será extraño ver cómo cancela alguna actividad para poder quedarse con el ordenador o el teléfono móvil, por ejemplo).

Estos factores son los que definen una conducta adictiva2y además irán aumentando a medida que esta perdure y acabarán dominando las rutinas y hábitos de la persona.

Tipos de adicciones y su clasificación. ¿Es lo mismo la adicción al alcohol que la adicción al teléfono móvil? 

 

La adicción a internet forma parte les adicciones conductuales (o psicológicas), recientemente reconocidas por la comunidad científica y diferenciada de las más conocidas adicciones a las drogas (o químicas). (Alonso-Fernández, 1996; Echeburúa & De Corral, 2010; Fernández-Montalvo, 2010)

Tipos                                                   

Variantes más comunes

Químicas                                

Opiáceos

Alcoholismo

Cocaína/anfetaminas

Alucinógenos

Otras drogas (cánnabis, drogas de síntesis)

Tabaquismo

Psicológicas

Juego patológico

Adicción al sexo

Adicción a las compras

Adicción al trabajo

Adicción al ejercicio físico

Adicción al móvil

Adicción a internet

 

Identificación y características del Adicto a Internet

Los adolescentes y los jóvenes son más propensos a este tipo de adicciones que el resto de la sociedad, sobre todo aquellos que tengan dificultad a la hora de reconocer y hacer frente a los problemas, que no destaquen por su autoestima, que sean impulsivos, con poca resistencia ante fenómenos desagradables o dolorosos (ya sean físicos, como por ejemplo un golpe, o psicológicos, ante un disgusto), una tendencia a estar deprimido o desanimado y una tendencia a necesitar experimentar emociones fuertes.3, 4

 

 

 

 

Referencias bibliográficas:

Cía, A. H. (2014). Las adicciones no relacionadas a sustancias (DSM-5, APA, 2013): un primer paso hacia la inclusión de las Adicciones Conductuales en las clasificaciones categoriales vigentes. Revista de Neuro-Psiquiatria, 76(4), 210. http://doi.org/10.20453/rnp.v76i4.1169 (2)

Echeburúa, E., & De Corral, P. (2010). Adicción a las nuevas tecnologías y a las redes sociales en jóvenes: Un nuevo reto. Adicciones, 22(2), 91–95. http://doi.org/10.20882/adicciones.196 (1, 5,7)

Fernández-Montalvo, J. (2010). ADICCIONES SIN DROGAS: CARACTERÍSTICAS Y VÍAS DE INTERVENCIÓN. Retrieved from http://www.quiero-puedo.com/wp-content/uploads/woocommerce_uploads/2016/07/adicciones-sin-drogas-focad-COP-COP.pdf  (3, 8)

Grant, J. E., Potenza, M. N., Weinstein, A., & Gorelick, D. A. (2010). Introduction to behavioral addictions. Am J Drug Alcohol Abuse, 36(5), 233–241. http://doi.org/10.3109/00952990.2010.491884 (4)

Javier, F., Encinas, L., & Villadangos, M. (2010). Psicothema - MENORES Y NUEVAS TECNOLOGÍAS: CONDUCTAS INDICADORAS DE POSIBLE PROBLEMA DE ADICCIÓN, 22, 180–188. Retrieved from http://www.psicothema.com/psicothema.asp?id=3713 (6)